gato.con.bolas · @gato.con.bolas

Posted 1 week ago
0 followers
438K views
53K likes
229 comments
1.66K shares

La Abadessa y la Dignidad del Servicio Femenino La figura de la Abadessa en la historia de la Iglesia es un testimonio vivo de que la autoridad femenina nunca necesitó que el altar fuera absoluto. En la Edad Media, los Abadesses gobernaban monasterios, administraban ciudades y aconsejaban reyes y papas. Llevaban el báculo - un símbolo de gobierno - y fueron respetadas como verdaderas "Madres de la Fe Cristiana" Una Abadessa es el punto central de una verdad olvidada: las mujeres siempre han sido la columna vertebral de la Iglesia. Del que abrasa la tierra al que enseña el catecismo; Desde administrar obras de caridad hasta mantener la vida litúrgica detrás de las escenas. El ministerio femenino no es un "apoyo secundario"; es la fuerza que hace posible la vida de la Iglesia.El gran error del feminismo que intenta infiltrarse en la Iglesia es la cllericalización de las mujeres. Insistiendo en que una mujer sólo tendrá valor si alcanza el sacerdocio, este movimiento comete dos injusticias graves: Reduce a la mujer laica y a la religiosa: sugiere que el servicio silencioso, la caridad y la influencia espiritual "no son suficientes". Es una mentalidad que desprecia a Marta y a María del Evangelio en nombre de una búsqueda de estatus político. Confunde autoridad con poder: La Abadessa no quería ser sacerdote; quería ser santa. Ejerció el gobierno sin necesidad del sacramento de la ordenación, demostrando que el protagonismo femenino en la Iglesia es de naturaleza espiritual y administrativa, no funcionalista. "Querer 'masculinizar' la actuación femenina en la Iglesia es la mayor señal de que uno no entiende la grandeza de ser mujer. " La imposición ideológica intenta convertir la parroquia en un campo de batalla por los "derechos". Pero la Iglesia nos enseña otra cosa: la modelo es la Virgen María. Ella no era un apóstol, sino la Reina de los Apóstoles. Ya sea al mando de una gran abadía o en el humilde servicio de una parroquia, la mujer católica no necesita mendigar por espacios que profanan su naturaleza. La autoridad de la mujer nace de la fidelidad a Cristo y del servicio hecho con el genio femenino que solo poseen las mujeres. No deberían ser copias de hombres; sino de santidad.